
alzo la vista por encima del edredón y consigo ver un rayo de sol que se cuela por mis pupilas.. cierro los ojos inmediatamente... ''que dolor de cabeza'', miro el reloj eran las 9 y 30 de la mañana .. hacia solamente tres horas que habia llegado a casa con la ropa apestando a tabaco y alcohol y con ganas de vomitar... pero no todos los despertares fueron así.
Todavía tengo un vago recuerdo de aquellos despertares en los que giraba la cabeza y podía sentir incluso antes de abrir los ojos su presencia.. su perfume.. la sensación de tenerla tan cerca y de no desear que el amanecer terminase nunca...
mi pequeña claudia... :)
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